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Nicolas G. Hayek, quien nos recibe en su oficina en Bienne, está visiblemente orgulloso del camino realizado por Breguet desde que él adquirió la empresa (junto con Nouvelle Lemania, ahora llamada Manufacture Breguet) a finales de 1999. Las cifras hablan por si solas: “En 2002, las ventas de Breguet eran casi de unos 40 millones de francos suizos. ¡Hoy se acercan a los 400 millones!”
Es verdad que el índice de crecimiento de Breguet es espectacular, y corresponde a un incremento entre un 25 por ciento y un 42 por ciento anual,” declara el presidente, añadiendo que en el 2005, la compañía incrementó “el número de piezas vendidas un 45 por ciento y su cifra de ventas un 35 por ciento. En muchos mercados hay una verdadera apreciación por la marca. Todo el mundo quiere un Breguet. Hemos pasado de 2.000 a 17.000 piezas al año, y ha esto debemos añadir las líneas de joyería y accesorios.”
Un desafío personal
El camino que ha recorrido Breguet en los últimos seis años es verdaderamente impresionante, no solo cuantitativamente, si no también cualitativamente, y Nicolas Hayek ha hecho de ello su personal desafío. Tener su nombre asociado con el renacimiento del patrimonio más venerado de la historia de la relojería, y a esta escala tan enorme, era ciertamente un atractivo para el hombre que ya había contribuido anteriormente a otro renacimiento, el de la industria relojera suiza, simplemente.
Desde el principio de la adquisición de Breguet por el Grupo Swatch, Nicolas Hayek ha tomado personalmente las riendas, tanto en términos del desarrollo técnico como del diseño. En muy poco tiempo, la marca ha triunfado al re-imponer sus claves y sus símbolos distintivos en el mundo de la Alta Relojería: esferas en oro muy legibles decoradas con fino guilloquis, la típica posición de los miniesferas y sus sectores (presentados por primera vez por Breguet en 1786), cajas de tres partes con estriado fino en la tira del canto, asas características acabadas con rulos sujetados por un tornillo de oro, y agujas de acero azulado con las puntas en forma de una manzana ahuecada (Breguet 1783).
Dos modelos que nadan (con éxito) contra la corriente
El año pasado, sin embargo, se lanzaron dos nuevos relojes que divergen de estos estrictos cánones. Ambos son especialmente dignos de atención: el femenino Reine de Naples y el extraordinario Tradition.
Inspirado en el primer reloj de pulsera, que fue creado por Caroline Murat para Breguet, la nueva línea de Reine de Naples ha causado una verdadera impresión con su forma ovalada muy particular. Resueltamente a contra corriente de la tendencia actual (solo piense un momento en los grandes relojes deportivos que llevan hoy en día las señoras, o para un estilo diferente, el minimalismo chic que todavía está de moda), la Reine de Naples ha vuelto a introducir la riqueza ornamental en los relojes de femeninos. Debido a su éxito, se fabrica ahora en una serie de versiones diferentes.
Después de este lanzamiento, Nicolas Hayek sugirió la nueva creación, esta vez ideada para el aniversario de la Reina Elizabeth II de Inglaterra. Este reloj también va contra la tendencia de la moda y será una réplica de un reloj hecho para la Reina Victoria en 1838. Lleva el número 5102 y, según una descripción encontrada en los archivos, es un reloj muy pequeño, simple y muy plano, con una caja de guilloquis de oro, esfera exocentrica en oro, agujas de acero, corrector de hora en el lateral de la caja junto al soporte de la corona, un reloj auto-regulador en una caja pequeña de guilloquis de oro que se abre por el lado con la ayuda de una uñeta de oro…” En otro campo totalmente diferente, el Tradition también ha sido reconocido por ser uno de los principales relojes femeninos del año. Inspirado por un reloj de tarifa, esta creación muestra uno de los inventos más importantes de Breguet: el amortiguador, desarrollado en 1790 para proteger el eje del órgano regulador en caso de una sacudida o un golpe. La esfera y la tapa de fondo de zafiro transparente muestran el ingenio y la belleza de este mecanismo. Construido solidamente, este reloj hace resaltar sus puentes, sus ruedas de engranaje, escape, tonel y otros componentes del movimiento, que normalmente se encuentran debajo del disco. Este encuentro poco usual entre un cierto vanguardismo y la más alta tradición en relojería es un indudable éxito de la marca. Construyendo sobre este éxito, el Tradition va a formar una “familia completa”, dice Nicolas Hayek. “Añadiremos nuevas complicaciones, y cada año hasta el 2010, introduciremos un Tradition nuevo.”
El Renacimiento de una fábrica
Con el Tradition, Breguet ha sido capaz de demostrar su maestría no sólo en términos del arte de la relojería, si no también en cuanto a la decoración. Los puentes y discos tienen un graneado simple, basado en una técnica de acabado con una uniformidad y regularidad que requiere una enorme savoir faire.
Nicolas Hayek también insiste en este punto en concreto. La fábrica Breguet, que hoy emplea a 550 personas, (“y cada día firmo nuevos contratos de empleo” dice Hayek), intenta extender su avance en el campo de la decoración. En este aspecto, está en fase de lanzamiento un ambicioso programa de prácticas, principalmente para enseñar la técnica del guilloquis (una técnica en extinción).
“Tenemos proyectos planificados hasta el 2016,” afirma Hayek, “y hoy estamos desarrollando 35 artículos nuevos. También estamos haciendo grandes cambios en la tecnología de un movimiento.” Con este comentario Nicolas Hayek alude a dos nuevos movimientos equipados con componentes de silicio que espera presentar en el BaselWorld de este año. Desarrollada en colaboración con Patek Philippe y Rolex, esta nueva tecnología con rueda de engranaje, áncoras y espiral todos de silicio, se espera que de un mejor funcionamiento a los movimientos y los haga más fiables. Sin embargo, Hayek ha anunciado que su compañía Nivarox-FAR está actualmente invirtiendo en una nueva línea de producción dedicada a la fabricación especial de estos componentes.
El progreso de Breguet está vigorosamente apoyado en una fuerte política comercial. En el transcurso de este año Breguet realizará exhibiciones internacionales, patrocinios culturales, (Breguet va a patrocinar la renovación del Petit Trianon de Versalles), y la apertura de boutiques Breguet. Los principales mercados de la marca son “por orden,” dice Hayek, “Hong Kong, Rusia (con Ucrania y Kazakhstan), Oriente Medio, Estados Unidos, Singapur, Malasia, Japón, Italia, Suiza, Taiwan, Alemania, Francia etc…etc…”
¿El precio promedio? Es díficil decir, pero probablemente está alrededor de los 11.000 francos suizos. El precio base marcado para el Reine de Naples es de 31.000 francos pero algunas versiones pueden subir hasta 250.000 o 300.000 francos suizos.
Todo esto no tiene en consideración la línea de joyería de Breguet que según parece está empezando a tener éxito. ¡Saquen las calculadoras!
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http://www.europastar.com/europastar/magazine/article_display.jsp?vnu_content_id=1002198102
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