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Glashütte, cuna de la Alta Relojería Germana

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noviembre 2011


En las fronteras de Suiza, Alemania siempre ha sido una gran nación relojera. Cuenta con dos áreas principales, una en la parte sur de la nación en la Selva Negra, y otra en el noreste, en la región de Sajonia, en Dresde. Aquí, la mayor parte de la industria del reloj ha estado históricamente concentrada en Glashütte, un pueblo situado en un pequeño valle, lejos de los grandes polos comerciales. Es interesante notar el paralelismo entre Glashütte y la cuna de la relojería suiza en la Vallée de Joux o en el arco Jurásico - el mismo aislamiento, la misma muy trabajadora población, el mismo medio ambiente montañoso. Sin embargo, las similitudes terminan aquí, ya que, en Glashütte, la relojería se inició hace más de un siglo más tarde de lo que lo hizo en la Vallée de Joux. En 1845, Ferdinand A. Lange y otros, como Julius Assmann, Adolf Schneider, Moritz Grossmann, sentaron las bases de la relojería de Glashütte. Desde el principio, el objetivo principal, según la tradición establecida en Dresde, fue para producir instrumentos científicos. Para estos pioneros, era, sobre todo, la noción alemana de «precisión» lo que era importante. El enfoque estético no tendría tanta importancia hasta mucho más tarde, alrededor de 1870.

A diferencia de Suiza, que se salvó de los trastornos dramáticos de la historia, Alemania sufrió muchas crisis, guerras y cambios de gobierno. En varias ocasiones, Glashütte casi desapareció completamente del mapa de la cronometría. Después de la Primera Guerra Mundial se produjo una crisis económica devastadora, y luego, después de la Segunda Guerra Mundial, el régimen comunista tomó el poder en Alemania del Este y reconvirtió a todas las empresas establecidas, orientándolas a la fabricación masiva de relojes para el mercado de gama baja.

A pesar de estos obstáculos Glashütte, de la misma manera que A. Lange & Söhne, Glashütte Original y Tutima, renacieron de sus cenizas. Durante este tiempo los vínculos entre Glashütte y Suiza han sido prósperos y complejos. Hasta la década de 1920, Suiza entregó complicados movimientos a Glashütte, donde sobresalían los relojeros. Pero durante la destructiva crisis económica, Suiza cortó todo el suministro a los Alemanes con el fin de proteger su propia producción.

En la década de 1930, el «salvador» de Glashütte, el Dr. Ernst Kurtz, compró el equipo de los relojeros Suizos y organizó la transferencia de conocimientos de tal manera que fue capaz de romper el monopolio Suizo. Después de la caída del Muro de Berlín, Günter Blumlein, un Alemán, relanzó las actividades de Lange apoyándose en el savoir faire de las empresas Suizas Jaeger-LeCoultre e IWC, que él dirigía. Las empresas pertenecían a Mannesmann en aquel momento, que más tarde las vendió al grupo Richemont. Más tarde, el Grupo Swatch se hizo cargo de Glashütte Original. El resultado de esta adquisición es el increíble Deutsche Uhren Museum, ubicado en Glashütte e inaugurado en 2006, y subtitulado con el nombre de su fundador: Nicolas G. Hayek. La historia es una repetición perpetua!

Fuente: Europa Star Magazine Octubre - Noviembre del 2011

Alemania a fondo:

  • El Tutima «Hommage» como símbolo de sus nuevas ambiciones.