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Armonía De Bethune

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enero 2009


Por Pierre Maillard

Todos los auténticos diseñadores de relojes que conozco son unos nostálgicos de las largas tardes pasadas con sus Meccanos, desmontando despertadores o hurgando en las entrañas de pequeños electrodomésticos averiados. Hay algo de este espíritu en la “fábrica personal” que ha construido Denis Flageollet para su uso exclusivo en la planta baja de las instalaciones de De Bethune en la Chaux-de-Fonds, rodeada de los verdes pastos de las colinas del Jura. En medio de este laboratorio de alquimista de la relojería, repleto de bancos de trabajo atestados de cientos, o miles, de piezas, ruedas, manecillas, etc., Flageollet sigue montando y desmontando sus Meccanos. Ya no se trata de los inventos de infancia y ahora lo que hace es experimentar y desarrollar soberbios ingenios mecánicos que sin duda se hallan entre los más sofisticados y avanzados técnicamente de toda la Alta Relojería suiza. Estas máquinas son objeto de codicia por parte de coleccionistas ávidos, que se hacen con ellos tan pronto salen del taller. Flageollet abrió tienda en el 2002 cuando fundó con David Zanetta la marca que bautizaron como De Bethune. En pocos años han sido capaces de crear una base relojera que está verdaderamente inspirada en el pasado, aún siendo resueltamente innovadora. Estos dos caballeros forman uno de los dúos relojeros más cohesionados y complementarios que hay en la actualidad.

Armonía De Bethune El CEO David Zanetta es un elegante italiano que fue de los primeros, en los años sesenta, en especializarse en relojes antiguos. Se forjó una excelente reputación y se convirtió en consejero de muchos coleccionistas eminentes. Comparte esta vasta base histórica con Denis Flageollet, un constructor de relojes francés que actúa como director general de la manufactura. Restauraba relojes antiguos y trabajó al lado de relojeros teles como François-Paul Journe y Vianney Halter en la asociación THA, un taller especializado en relojes de lujo y que hoy es propiedad de Carl F. Bucherer.

Rompiendo con las viejas costumbres

Esto por lo que respecta a la vertiente histórica. En el lado de la innovación, ambos caballeros comparten una actitud transgresora: el éxito de la relojería suiza no se debe tanto a una creatividad excepcional como al acierto de formalizar y estandarizar lo que ya había sido inventado en otra parte. Esta idea condujo al dúo a repensar las bases de la relojería “hasta el punto de rehacerlo todo”, afirma Zanetta. “Cuando uno puede librarse de viejas costumbres y comenzar de nuevo desde los fundamentos de la mecánica,” explica Flageollet, “el camino se hace más llano, sobre todo gracias a las tecnologías de las que disponemos hoy en día. Tomemos el volante como ejemplo: sabemos que su equilibrio es un punto fundamental. Así, para conseguir obtener un mejor equilibrio con la máxima inercia es suficiente teóricamente con disponer de un plato muy liviano en el centro rodeado de un perímetro muy pesado. Todo esto forma parte del dominio público pero, sorprendentemente, cuando fui a registrar una patente, descubrí que nadie de la industria había tenido en cuenta este principio fundamental.” De Bethune inició los trabajos específicos en el volante en 2003. Aparecieron varias soluciones que finalmente condujeron al volante cuyo centro es un plato redondo de silicio con un reborde de platino. Para llegar al punto en que la marca presentó sus novedades de este año, Denis Flageollet y sus colaboradores trabajaron en la evolución de formas y materiales del volante, como puede apreciarse en la ilustración.

Armonía De Bethune

Pensar con las manos

Este proceso de creación progresivo ejemplificado en la evolución del volante, es paradigmático de la personalidad creativa de De Bethune. El departamento de investigación y desarrollo está dirigido por Noah Chevreux, un politécnico experto en nuevos materiales quien, junto a dos ingenieros especialistas en la construcción de movimientos, se dedica a la construcción y mejora de movimientos y otras investigaciones fundamentales. En su caja de herramientas se encuentran los más sofisticados equipos CAD 3D que puedan hallarse en el mercado actual. Pero, en su taller personal, con montones de piezas esparcidas por doquier, podemos explicar este viaje creativo diciendo que Denis Flageollet “piensa con las manos”. Lo más sorprendente es la integración total, en armonía absoluta, entre la vertiente técnica y la formal. Por un lado, la unidad de I+D estudia como optimizar varios componentes que conforman el núcleo del movimiento con el objetivo de mejorar la cronometría a base reducir la fricción, la inercia y el desgaste. Por el otro lado, estas piezas mejoradas se van integrando progresivamente a los movimientos de los relojes de la casa. Esta integración se asemeja a un verdadero trabajo de fusión, al de un escultor de relojes, en que la forma y la función se contrarrestan para generar un reloj cuyos detalles, los más mínimos, corresponden a un concepto unificado en el que las distinciones entre técnica y diseño parecen haber desparecido. Hasta la mismísima noción de diseño se nos antoja herética ya que el diseño de los relojes proviene de la integración de elementos técnicos ideados, conceptualizados, digitalizados, calculados, generados, probados, modificados y corregidos una y otra vez en un ciclo repetitivo incesante.

Una fábrica absolutamente singular

En pleno proceso de concebir un reloj, durante el cual Flageollet y Zanetta intercambian constantemente ideas, De Bethune tiene la ventaja de poder contar con todos los recursos de una auténtica manufactura. No muy alejada, en la localidad de l’Auberson, la manufactura refleja en su atípica organización el mismo peculiar proceso creativo (el 90 por ciento de los componentes que utiliza De Bethune se fabrican aquí). No está compartimentada en ateliers especializados en componentes o cajas, al contrario, los técnicos comparten las máquinas en los talleres para estampar pequeñas piezas, puentes, cuernos móviles, mecanizar las cajas o pulir piezas microscópicas. En total, el inventario lo componen más de 3500 piezas. Según estos principios, el taller de decorado también es multiuso. La creación de los distintos tipos de acabado, sean pulidos o grabados, achaflanados, moldes, etc., se hacen en casa tanto a mano como a máquina. “No somos unos fanáticos que exigimos que todo se haga manualmente a no importa que coste,” explica Flageollet. “Trabajamos de forma pragmática, en función del resultado que necesitemos obtener sin permitir que nos frenen los prejuicios.” Y el resultado, a juzgar por las piezas acabadas, es realmente espléndido. Especialmente por lo que se refiere a los delicadamente pulidos elementos azulados, uno de los trazos estilísticos distintivos de De Bethune. Los talleres de premontaje y montaje, con sus altamente capacitados relojeros, demuestran idéntico tipo de simbiosis entre la parte mecánica y el diseño. Algunos elementos de la caja – ciertas esferas, por ejemplo, integran componentes mecánicos como la cremallera de la reserva de marcha – son verdaderos cruces entre piezas técnicas y estéticas, difuminándose la distinción entre ambas. Una de las características más relevantes deeste tipo de organización es que la manufactura trabaja prácticamente bajo un sistema just-in-time, desde el mecanizado de los componentes hasta la logística, de una transparencia meridiana. Las instalaciones al completo emplean a unas 40 personas entrenadas, incluyendo una unidad de recubrimiento electrolítico, una unidad especializada en complicaciones, una unidad de control de calidad, un servicio postventa y una oficina de logística. ´Se fabrican aproximadamente 500 relojes al año equipados con 15 movimientos diferentes: tourbillon, cronógrafo, display digital, reserva de marcha de 10 días, GMT, automático, automático de tres velocidades y un movimiento específico para relojes-joya. Si bien el número total de relojes es discreto, los fundadores de la marca quieren que la cifra aumente lentamente, para darles tiempo a adaptarse e implementar plenamente el concepto de fusión. Los relojes De Bethune son realmente diferentes porque han sido fabricados de forma diferente aunque suscriben los cánones ortodoxos más exigentes.

Armonía De Bethune Dream Watch One La esfera de este reloj se compone de varias piezas de paladio en distintas tonalidades (mates, brillantes y pulidas) que dejan una pequeña abertura por la que se puede ver latir el minúsculo volante, apenas visible, y el eje de silicio. Esta esfera se aloja en una caja inspirada en la gama DBS, en oro blanco recubierto de paladio. Para ir más allá de los cánones establecidos y adentrarse en los conceptos de fusión, la caja tiene cuernos articulados que la hacen muy cómoda de llevar. Muestra las fases lunares en tres dimensiones y tiene una reserva de marcha de hasta ocho días.

Relojes fuera de serie

Mientras que las innovaciones se concentran en los dos alucinantes prototipos presentados este año, debe también apuntarse que la totalidad de las patentes obtenidas se adaptan a toda la gama de movimientos producidos en la empresa. De estos relojes fuera de serie, el Nº1 tiene volante de silicio y el Nº2 tiene volante y tourbillon en silicio. Aunque se llegan a hacer varias unidades de estos relojes, solo uno sale a la venta, quedando los otros en la manufactura. No se trata, pues, de prototipos ya que estamos hablando de piezas completas y acabadas, sino de matrices que participaran en el desarrollo de nuevos modelos que se incorporarán a las colecciones regulares. Las colecciones de De Bethune, presentadas pocos años después del nacimiento de la marca, son ya suficientemente completas para llamar la atención de una clientela bien informada, solvente y de gustos diferentes. El catálogo consta de:
- Colección Clásica – Líneas puras y simples, esferas en grabado guilloché
- Colección DBS – Más contemporánea, carece de una esfera tradicional
- DB Digitale – Esfera muy simple en acabado Côtes de Genève, con una luna esférica rodeada de estrellas en la parte trasera del reloj
- Reloj de señora muy delicado y refinado, con una aplicación original del decorado
- DB22 – Aire deportivo, en titanio grado 5 (el único que se puede pulir), oro rosa o blanco
- DB24 – Incorpora un función nueva y exclusiva que permite regular la velocidad del sistema automático de cuerda
- DB12 Maxi Chrono – Cinco manecillas coaxiales superpuestas en el centro de la esfera La marca con la luna esférica (otra de las innovaciones obvias de De Bethune que demuestra que pensar sin restricciones conduce a reinventar cosas en el arte relojero) no ha atraído mucha atención de los medios de prensa, pero es sin duda una de las aventuras más apasionantes de la relojería de nuestros tiempos