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MONTBLANC: Tradición y cultura.

diciembre 2007


Por Carles Sapena

MONTBLANC: Tradición y cultura.

En la parte alta del Paseo de Gracia, la principal arteria del lujo en Barcelona, la prestigiosa y centenaria firma Montblanc, que lleva el nombre de la más alta cumbre del continente (4810 m.), tiene abierta al público, desde el año 2005, el que hoy por hoy es su más completo establecimiento en Europa.La relación de la firma alemana con la Ciudad Condal no es nueva ya que se estableció en 1940 de la mano de la familia Wiese, procedente de Hamburgo y se remonta ya a tres generaciones. Ello ha impreso a su presencia en la ciudad una personalidad específica entre los mas de 350 establecimientos que la marca tiene repartidos por todo el mundo. En el selecto marco de su boutique del Paseo de Gracia la firma expone artículos de las cuatro gamas que componen sus catálogos. Por supuesto están sus legendarios instrumentos de escritura que han hecho universalmente reconocido el símbolo de la cumbre nevada. Tiene un lugar preferente la joyería personalísima (es la única firma que ha convertido su imagen corporativa en una talla especifica de diamante), de una calidad diáfana difícilmente superable. La gama de marroquinería, que destila una soberbia y discreta elegancia.Y, por último, la relojería que tras la reciente adquisición de la manufactura Minerva, entra de lleno en el sector del lujo extremo.Un completo equipo de profesionales con una sólida formación, al frente de los cuales está Carmen Sánchez, su directora, guía al visitante a través de un magnífico local concebido para ser un relajante paseo por el inconfundible universo Montblanc. Como es lógico, la escritura sigue siendo el punto de referencia de la firma. Sus creaciones pasan de generación en generación y sus colecciones se renuevan continuamente, siempre aportando nuevas propuestas en cuanto a materiales (granito de los glaciares del Montblanc, marfil fósil de mamut, piedras siderales). Una constelación de guiños al arte y la cultura de todos los tiempos, que han hecho posible que la marca sea un referente obligado en este sector. Montblanc, con naturalidad, ha ido incorporando más productos a su catálogo, habiendo sabido convertir a la marca en un auténtico estilo de vida. La amplitud de sus propuestas permite a sus incondicionales la posibilidad de equiparse con complementos de un lujo de sencillez realmente sorprendente, orientado indistintamente al público masculino y femenino. El establecimiento vive estos días con emoción la llegada de los primeros relojes fabricados en Villeret por la manufactura Minerva, englobada en la marca recientemente. Estas piezas, firmadas por el maestro relojero Demetrio Cabiddu y elaboradas totalmente a mano, con los enormes volantes distintivos de la firma, no se fabrican en más dos centenares al año. De ellos hablaremos extensa y detalladamente desde las páginas de nuestra revista en próximas ediciones. Les podemos anticipar que la firma se ha volcado con la llegada de estas primeras unidades de relojes Montblanc con movimiento propio, que llegan como evolución natural de sus primeras producciones relojeras y después del rotundo éxito de la colección Timewalker. Con la Colección Villeret 1858, Montblanc ingresa en el exclusivo limbo de la alta relojería.Y el establecimiento de la marca en Barcelona se convierte en una de las puntas de lanza del cluster relojero en la ciudad. En tan sólo dos años la firma del pico nevado ha sabido establecer una feliz sintonía con una clientela fiel y ya incondicional que ha convertido su boutique en la ciudad en un referente imprescindible a nivel continental. Les recomiendo una visita, pero tómense su tiempo…les sorprenderá agradablemente