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EN PORTADA DE EUROPA STAR EDICIÓN INTERNACIONAL… GIRARD-PERREGAUX celebra un fresco nuevo comienzo

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junio 2016


En su 225 cumpleaños, Girard-Perregaux está buscando tanto transmitir tranquilidad como sorprender a la comunidad relojera global, recordando el lugar histórico de la compañía en el paisaje de la relojería Suiza, su búsqueda de largo recorrido de la precisión, y apelando a su rico patrimonio al reactivar los modelos icónicos del pasado.

Tal como explicábamos en nuestra anterior edición, bajo la iniciativa de su dinámico CEO, Antonio Calce, Girard-Perregaux está llevando a cabo un nuevo comienzo (ver entrevista en Europa Star 2/16). La venerable compañía con sede en La Chaux-de-Fonds celebra su 225 cumpleaños este año, y está tomando ventaja del aniversario para mostrar su rico patrimonio al tiempo que sienta las bases para su futuro. En una industria en proceso de cambio, Girard-Perregaux pretende reafirmar su estatus como la elección para los conocedores, mientras que al mismo tiempo reclama una nueva audiencia a través de un posicionamiento más transparente, más accesible y más centrado. La compañía tiene acceso a un catálogo prácticamente ilimitado de innovaciones que se remontan a cientos de años (posee más de 80 patentes), la base perfecta para un regreso triunfal.

Varios aspectos destacados esperan en este año jubilar; hemos optado por centrarnos en cuatro de las creaciones icónicas. La reelaboración del legendario tourbillon de tres puentes La Esmeralda, que fue presentado por primera vez en 1889 en la Exposición Universal de París, es un potente símbolo de la búsqueda de la precisión que ha hecho de Girard-Perregaux uno de los fabricantes más respetados en el mundo de la relojería.

LA ESMERALDA (1889)
LA ESMERALDA (1889)

La colección Place Girardet proporciona una clave para la historia de los 225 años de la compañía con el mayor número de piezas impresionantes. El Laureato con su aspecto vintage y deportivo - justo a la moda, de acuerdo con nuestras observaciones en Baselworld - y que toma prestado el ADN de un modelo lanzado en 1975. Igualmente vintage, y también limitado a 225 piezas, el Heritage 1957 está inspirado en un modelo dado a conocer al final de la década de 1950. Girard-Perregaux tiene también la esperanza de complacer a sus clientas femeninas con el nuevo Cat’s Eye Majestic. Este modelo icónico se presenta en una caja vertical, con nuevas dimensiones, dándole al reloj un cambio de imagen completamente moderno.

 225 AÑOS DE RETOS RELOJEROS

Girard-Perregaux es uno de los raros fabricantes de relojes que legítimamente puede reclamar el título quizás usado en exceso de «manufactura». Hoy en día, la compañía se ha ganado una reputación por sus acabados de alta calidad, y tiene todas las habilidades internas necesarias para hacer un reloj, desde el diseño inicial hasta el acabado final. Fue hacia el final del siglo XVIII que Jean-François Bautte, un relojero-joyero de Ginebra, sentó las bases para la futura empresa. Él y sus artesanos producían cajas de relojes, autómatas, joyas y cajas de música. Jean-François Bautte destacó en lo que se denominan «relojes con forma» - modelos que representan instrumentos musicales, insectos, ¡e incluso un difusor de perfume! También fue uno de los primeros fabricantes de relojes en diseñar relojes ultra-delgados. Si bien los orígenes de la empresa se remontan a 1791, esta no adquirió su nombre actual hasta 1856, cuando Constant Girard se casó con Marie Perregaux.

Los tres puentes que son la firma de la marca surgieron a mediados del siglo XIX. En 1867, en la Exposición Universal de París, Constant Girard-Perregaux presenta su primer reloj de bolsillo con un tourbillon suspendido de tres puentes. Veintidós años más tarde, de vuelta en la capital Francesa, el concepto había alcanzado su máxima expresión en la forma de un tourbillon con tres puentes de oro, que llegó a ser conocido como La Esmeralda.

A finales de la década de 1950 Girard-Perregaux fue pionera en el establecimiento de un departamento dedicado de investigación y desarrollo, lo que dio lugar a la introducción en 1965 del Gyromatic HF, el primer movimiento de alta frecuencia, latiendo a 36.000 vph. Un año más tarde los cronómetros de alta frecuencia de la compañía fueron recompensados con el Prix du Centenaire por el observatorio de Neuchâtel. La siguiente década estuvo marcada por el advenimiento del cuarzo. Sin embargo, Girard-Perregaux rápidamente comprendió el potencial de esta nueva tecnología para avanzar en su búsqueda de la precisión, y se lanzó a la producción de relojes de cuarzo en masa, cuya frecuencia de 32.768 Hertz sigue siendo un estándar universal en la actualidad.

En 2008 Girard-Perregaux dio a conocer una innovación revolucionaria: un movimiento de escape constante cuyo diseño se basó en una hoja de silicio más delgada que un cabello. El Constant Escapement L.M ganó la Aiguille d’Or en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève.

Para compartir este rico patrimonio con el público, Girard-Perregaux está construyendo actualmente un nuevo museo en La Chaux-de-Fonds, en el edificio histórico conocido como el «Château» en la Rue du Progrès 129. Fue construido en 1908 por el arquitecto Léon Boillot, de acuerdo con los principios de «feudales» y del «renacimiento Suizo». Y como Antonio Calce, explica, «No va a tener las filas tradicionales de vitrinas; sino que será una experiencia de inmersión».

 LA ESMERALDA: UNA OBRA MAESTRA

TOURBILLON ESMERALDA
TOURBILLON ESMERALDA

Este icónico reloj tourbillon, que tiene más de un siglo de antigüedad, representa mejor que cualquier otro reloj la búsqueda obsesiva de Girard-Perregaux de la precisión. Era natural que la empresa contemplase la producción de una re-edición, que será lanzada este verano para marcar el 225 aniversario de la compañía. «La Esmeralda es una combinación de la técnica y la arquitectura. Es parte de nuestra estrategia para reposicionar a la marca como fabricante Suizo histórico», explica el CEO. Arquitectónicamente, el reloj original formaba en gran medida parte de su tiempo, por sus similitudes estructurales con muchos puentes, e incluso la Torre Eiffel, un recordatorio visual del florecimiento industrial Europeo de finales del siglo XIX.

Lo que Constant Girard quería era reunir todas las mejores técnicas de la relojería del tiempo para producir una obra maestra. La caja del reloj estaba decorada con grabados de Fritz Kundert, el grabador más eminente de su tiempo. Y el sistema de tres puentes mejoraba la presencia de la arquitectura del movimiento.

Ya en 1860, Constant Girard había comenzado a «teatralizar» el funcionamiento mecánico de sus relojes, y su primer reloj tourbillon de tres puentes era verdaderamente revolucionario en la forma en la que sus componentes se organizaron y coreografiaron, dándole una dimensión artística al tourbillon, que previamente se había considerado un mecanismo puramente técnico. Pero eso no resta valor a su mejorada precisión - ni mucho menos. Siete años más tarde, el modelo fue galardonado con el primer premio de cronometría por el Observatorio de Neuchâtel. El tourbillon con tres puentes de oro fue patentado en los Estados Unidos en 1884, ¡porque en ese momento los cantones Suizos no habían podido ponerse de acuerdo para una patente conjunta federal! Girard-Perregaux presentó alrededor de 27 tourbillons de tres puentes al Observatorio de Neuchâtel entre 1865 y 1911.

La culminación llegó en 1889, cuando un nuevo modelo por Constant Girard - un reloj de bolsillo tourbillon con enclavamiento pivotado y tres puentes de oro - ganó la medalla de oro en su categoría en la Exposición Universal de París. Su nombre, «La Esmeralda», vino de la tienda del joyero y comerciante de relojes de Ciudad de México, Hauser, Zivy & Cie. Durante varias décadas el reloj perteneció a Porfirio Díaz, el Presidente de México, y a sus herederos. En 1970, las circunstancias conspiraron para devolver el icono al Manufacture Girard-Perregaux Museum, cuando el CEO de la compañía en aquel momento, Jean-Edouard Friedrich, fue contactado por un descendiente del general Díaz, y fue capaz de volver a comprar el reloj. El reloj sin duda merece su lugar en el museo, ya que contiene el movimiento más antiguo todavía en producción, y su estructura general se ha mantenido sin cambios desde 1860.

El nuevo modelo es fiel a las virtudes de su ilustre predecesor, combinando con éxito los principios estéticos, técnicos y simbólicos. En el medio los tres puentes paralelos pulidos al diamante, que se ajustan en su lugar con dos tornillos, lo que significa que el barrilete, la rueda central y jaula del tourbillon deben estar en consonancia con lo demás. El diseño de tres piezas de la platina, los puentes de oro y los órganos visibles en la parte frontal, incluso el número de brazos en la jaula del tourbillon, son un recordatorio de que el número tres y sus múltiplos subyacen a la medición del tiempo pasado, presente y futuro.

La caja de 44 mm en oro rosa de 18K alberga el calibre mecánico automático tourbillon con sus tres puentes, que ocupa todo el ancho de la caja. Las líneas refinadas de la jaula del tourbillon tienen la forma distintiva de una lira desarrollada por Constant Girard-Perregaux. "El tourbillon, la artesanía y una regulación minuciosa son características del reloj original de los que participa su reencarnación, además del movimiento y de los puentes, “obviamente”, apunta Antonio Calce. “Son el sueño de un purista”.

 UN AÑO, UN RELOJ

El número del aniversario, 225 se muestra en el mismo número de relojes únicos, cada una de cuyas esferas está diseñado de forma individual (estilo de índices, pista de minutos, decoración guilloché en patrón grano de cebada o tejido de esterilla, satinado y acabado con chorro de arena). Todos los modelos de la colección Place Girardet cuentan con una placa de oro a las 9 en punto, grabada con un año entre 1791 y 2016, y una cita en el centro de la esfera que se refiere a un evento importante de esa fecha.

PLACE GIRARDET 2016
PLACE GIRARDET 2016

La serie abarca los principales hitos de la historia de Girard-Perregaux desde 1791, así como eventos culturales, científicos y políticos fundamentales. La «cara» de los modelos de la colección incorpora el puente de oro icónico de la manufactura a las 6 en punto, que por primera vez traza un arco sobre las oscilaciones de la rueda del volante de inercia variable Microvar. Las esferas se alternan en una variedad de colores, acabados y decoraciones, y el tipo y estilo de los índices varía según el período histórico.

 EL GRADUADO

LAUREATO AUTOMATIC
LAUREATO AUTOMATIC

Ahora vamos a pasar a otro año clave para Girard-Perregaux: 1975. Ese fue el año en que la compañía lanzó el perturbador Laureato, que rompió todas las convenciones de la época en cuanto a su forma, materiales y movimiento. Los aficionados al cine ya pueden haber imaginado que su nombre se inspiró en la famosa película, El Graduado de Mike Nichols (’Il Laureato’ en Italiano), que captura la incertidumbre de una época en la que los valores tradicionales estaban siendo interpelados por una generación más joven. También fue un momento en la que el acero se convirtió en una presencia dominante en los relojes, lo que les da un perfil más deportivo y más activo. El diseño de este reloj fue un movimiento inspirado en unos momentos en los que los departamentos de marketing aún no habían dado sus primeros pasos en el mundo de la relojería. Eso lo dice todo.

El diseño era audaz en un gran número de maneras. El Laureato ofreció una pionera pulsera integrada, un bisel octogonal pulido fijado en una caja satinada y armoniosamente alternando lo brillante y mate (el Laureato era una exposición perfecta de la naciente tendencia a los relojes de dos colores). La audacia se extendía al interior: en un momento de turbulencias técnicas abrumadoras en la década de 1970, Girard-Perregaux ponía su energía en el desarrollo de un calibre de cuarzo propio de la empresa con una frecuencia de oscilación de 32.768 Hz, estableciendo el estándar que se sigue aplicando en la actualidad.

2016 marca el regreso a sus valores originales. Dos series limitadas a - esperamos... - 225 unidades rinden homenaje al reloj de acero vintage, una con una esfera azul y la otra en gris. El bisel octogonal está de vuelta, así como el sutil juego de acabados pulidos y satinados en el graciosamente integrado brazalete flexible. Su diámetro de 41 mm marca el regreso a “normas razonables” después de permitirse una incursión momentánea en la era “XXL”, como la literatura de la compañía señala. Las agujas en forma de bastón provienen del modelo original y se han adornado con un toque de material luminiscente, mientras que la esfera está estampada con un Clou de Paris en patrón de mini-tablero de ajedrez, al igual que su antecesor de 1975. La fecha aparece a las 3 en punto. Este es un reloj “post-vintage, new wave” (vea nuestro artículo Vintagemanía).

 UN PUNTO DE REFERÉNCIA PARA LA PRECISION

HERITAGE 1957
HERITAGE 1957

Las reediciones son sin duda una de las principales tendencias de este año. El modelo Girard-Perregaux Heritage 1957 se inspira en los códigos estéticos del Gyromatic (de “gyros” la palabra Griega para rotación y “automatic” automático en Inglés) de la década de 1950, cuyo movimiento revolucionario simplificó el mecanismo de carga de los relojes automáticos. Era la respuesta a un enigma que había desafiado al ingenio de los relojeros desde 1930: ¿cómo se puede hacer un reloj automático exacto y fiable, mientras que lo hace con más eficiencia energética?

La respuesta inicial de Girard-Perregaux, que data de 1957, fue el diseño de un sistema de embrague extremadamente compacto de “rueda libre” para transmitir la energía desde un rotor más simple, eficiente y fiable, abriendo las puertas a una reducción en el tamaño de los relojes automáticos. La segunda innovación fue el movimiento de alta frecuencia conocido como Gyromatic HF. Desde mediados de la década de 1960 la compañía comenzó a vender relojes funcionando a 36.000 alternancias por hora, en lugar de las 18.000 a 21.600 de sus predecesores, lo que mejora considerablemente la precisión y la fiabilidad de los relojes - una verdadera obsesión para la empresa. El diseño también es elegante, sofisticado y atemporal. Los 225 reeditados relojes Heritage 1957 en acero, con su buena apariencia vintage, son un fiel reflejo del espíritu de sus antepasados.

 CAT’S EYE MAJESTIC, VERTICALMENTE INDISCUTIBLE

CAT'S EYE MAJESTIC
CAT’S EYE MAJESTIC

¿Y que hay respecto a las mujeres? Girard-Perregaux, uno de los primeros fabricantes de relojes que adaptó a sus relojes para las mujeres un movimiento mecánico, está presentando un nuevo Cat’s Eye, en el modelo Majestic, con su caja ovalada orientada verticalmente. Desde su creación en 2004, la colección Cat’s Eye se ha ganado su lugar entre los relojes de señora más emblemáticos, con su esfera ovalada distintiva. En conclusión, Girard-Perregaux, sin duda no se duerme en sus laureles, o en sus 225 años de historia. Por su año jubilar, está desplegando una doble estrategia: el restablecimiento de su posición como uno de los pilares de la historia de la relojería Suiza y un pionero en la búsqueda de la precisión, y sentando las bases para el futuro de la empresa mediante una reinterpretación de su herencia vintage sin igual, un enfoque actualmente montado en una ola de popularidad. Sus relojeros expertos sólo tienen que sumergirse en los ricos archivos de la compañía para desenterrar leyendas olvidadas e inspirar nueva vida en ellas. El nuevo museo, que se prepara para volver a abrir sus puertas el próximo año, enviará un fuerte mensaje al público. ¡Por no hablar del retorno de Girard-Perregaux al SIHH a partir de 2017!

Fuente: Europa Star Magazine Junio-Julio del 2016 Magazine / Suscribirse al número