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Lakin anda suelto - Por detrás con sus relojes

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agosto 2011


Hace unos días me encontraba en la playa descansando plácidamente en una hamaca comiéndome con los ojos un grupo de ninfas núbiles mientras jugueteaban con las olas, cuando mi ensoñación se vio interrumpida por un caballero algo rechoncho que llevaba lo que parecía ser un tanga pero que tras una inspección más atenta resultó ser un traje de baño arremangado varias veces y que desaparecía en su parte inferior “¿Tiene Usted la hora?”

Yo mascullé, “naturalmente que la tengo, por eso la estoy perdiendo aquí en la playa pasando revista”, pero sin embargo hurgué en mi bolsa de playa por unos momentos antes de vaciar con mala leche todo su contenido sobre la hamaca en busca de mi reloj. Finalmente lo encontré agazapado dentro de uno de mis zapatos. Acaban de dar las 12.45. “Gracias, es lo que pensaba,” dijo, mientras le echaba un vistazo a un voluminoso, negro y digital artefacto en su muñeca. Más parecido a un contador Geiger que a un reloj, le pregunté si era difícil de leer. «No que vá, en absoluto, sólo que cuando aprieto un botón que no sé si me está dando la hora, la temperatura o lo lejos que estoy de casa», explicó con una sonrisa. A continuación, contoneandose como un pato, se unió a una encantadora joven mujer con más atributos físicos de los que sus padres la habían dotado y yo miraba con asombro desconcertado como las mejillas regordetas de él se tambaleaban al unísono con el “siliconado” trasero de ella apenas velado por un descarado y ligero bikini, que poco a poco se desvaneció en la vibrante calima del mediodía.

Una vez fuera de mi vista, mi primer pensamiento fue ¿por qué aquel hombre llevaba un reloj que era difícil de descifrar?¿Habían influido en él los anuncios publicitarios o era una de esas tendencias cool “en la onda” de las marcas para este verano? Entonces, de repente, tuve una visión: un reloj con una gran esfera adornada con las nalgas temblorosas de él o las “siliconadas” de ella dependiendo de su afiliación. Usted paga usted elije. El tiempo vendría indicado con agujas de horas y minutos situadas en el canalillo de separación entre ambos cachetes y podría llamarse “El Trasero Playero”. Un anuncio a toda página en Europa Star ostentaría como lema en la cabecera: “Llegue a la Cima con el Trasero”. Y si el reloj luciera traseros desfilando sincronizadamente con los segundos, ya puedo ver a Svend Andersen haciendo un dineral con este modelo.

Animado por esta obra maestra de la relojería, empecé a imaginar otros relojes extraños y maravillosos acompañados de sus juegos de palabras - como un reloj «Celada» llevando el lema de venta: «No tiene necesidad de empeñar su casa para comprar este reloj» ¡Ay, lo siento.

Mi siguiente inspiración fue un reloj de lucha Sumo. La esfera tendría dos masivos rikishi Japoneses en la esfera con las borlas de los cinturones convertidas en las agujas. Pensé que el título de la canción «Estoy chiflado por tí», era demasiado simplista, pero «Consiguiendo agarrar el Tiempo» sonaba bien al respecto. Alain Silberstein podría hacer un gran trabajo en un reloj de ese calibre.

Entonces un artículo de las antípodas, el boomerang, vino a mi mente. Una esfera con decoración aborigen sería la base y un boomerang pulsante indicaría el tiempo – probablemente tendría que ser un regulador. El lema que se podría leer sería, por supuesto, “Un reloj no se puede tirar!" Tal vez Marvin o Alpina podrían producirlo.

Yo ya me estoy quedando sin espacio y hay docenas más que se me ocurren, sin embargo voy a terminar con un reloj de pesca en el cual la aguja de las horas es un pescador agarrando su caña y la de los minutos es el sedal que de manera característica rota 360º hasta reunirse de nuevo en la barra con los otros pescadores a las 12 en punto. Jugué con la idea de utilizar el concepto tiburón de las finanzas para el anuncio, pero finalmente me decidí por una conexión algo mafiosa: «El Pez Gordo”. Panerai podría producirlo y tal vez Poljot podría hacer una versión en ruso llamada»Zardina”.

Todo esto me recuerda una historia sobre un pescador que salió en su barca, la ancló en el centro de un lago y a los pocos minutos pescó la trucha más grande que nunca había visto. Minutos más tarde, pescó una aún más grande. Al lanzar la caña de nuevo, su teléfono móvil sonó y el médico de la família le dijo que su esposa había sido ingresada en el hospital en muy mal estado. ¿Qué hacer? Su deseo de capturar una trucha aún más grande ganó y se decidió a dedicarse a los peces un poco más. Después de tres enormes capturas más, se fue de mala gana hacia la orilla y se dirigió rápidamente al hospital. En la sala de emergencia, el médico con rostro sombrío, al verlo todavía con sus artes de pesca, le dice: «¿tu esposa está en cuidados intensivos y tu pescando? Espero que te avergüences de ti mismo.» El pescador se echó a llorar y el médico continuó: «Bueno, tu día de pesca se ha terminado. Ella requerirá a partir de ahora cuidados constantes, tanto de día como de noche y vas a tenerlo que hacerlo todo por ella. Todo! El pobre pescador sollozaba sin control,»lo siento, no me había dado cuenta de lo grave de la situación.«El médico sonrió de repente y dándole un codazo le dijo,»No hombre no, viejo, que es broma, que ha muerto”. ¿Lo cojen? "

Bueno, hay que reírse, no?

Fuente: Europa Star Magazine Agosto - Septiembre del 2011