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Bajo el signo de Midas

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febrero 2013


En el segundo día del SIHH, pensando en todos los relojes que habían pasado por mis manos ese día, me di cuenta de que el más asequible de entre todos ellos, se vendía por 40.000€, o el precio de un buen coche, tal como una berlina Alemana, por ejemplo. En cuanto a los más caros, es cierto que recubierto totalmente de diamantes, no fui capaz de aprender su precio exacto. Cuando hice la pregunta, se me dijo en un tono encantador que tenía un «precio prestigioso» (el equivalente, imaginé, de una hermosa casa con jardín y piscina, con un coche deportivo en el garaje).

Y, ese día, yo tampoco podía dejar de pensar en la decadencia del Imperio Romano y las locuras de Heliogábalo, conduciendo su carro dorado tirado por cuatro caballos blancos por las calles de Roma rociado con polvo de oro.

Todos conocemos la famosa leyenda del rey Midas que pidió al dios Dionisos que le concediera su deseo de convertir en oro todo lo que tocase. La buena fortuna del rey se trocó en desastre, sin embargo, cuando toda su comida se convertía en oro a su toque y el pobre hombre no tardaría en morir de hambre. Rogando al dios de eliminar este deseo, fue enviado a lavarse las manos en el rio Pactolus (que desde entonces, como sabemos, está llena de láminas de oro).

¿Está afectando el toque de Midas ahora a la Haute Horlogerie? ¿Podría terminar sofocada bajo su propio peso en oro? Con razón podemos hacernos esta pregunta, al igual que con razón podemos preguntarnos si no estamos otra vez ante el nacimiento de una nueva burbuja …

Sin embargo, también se podría decir que esto, en su mayor parte, es sólo un efecto de los medios de comunicación. A los más de 1.200 periodistas acreditados que estuvieron presentes en el SIHH, es normal que las marcas les quieran mostrar lo mejor de su cosecha. Relojes recubiertos de diamantes, locuras mecánicos y ejercicios de estilo desfilan uno tras otro ante nuestros asombrados ojos. Al final del día, sin embargo, es esto lo que realmente importa? Estos relojes, con todos sus excesos, se encuentran en la parte superior de la escalera y se cubren y discuten ad infinitum. Ellos son el enjambre a través de la que la gran red virtual crea su zumbido, pero ¿es ahí realmente dónde está el negocio? ¿No se encuentra el pan y la mantequilla de la industria en otras partes? ¿Más que lo que sólo se concentra en las manos de Midas, y no lo que se encuentra en mil astillas más modestas en las aguas del Pactolus?

En cualquier caso, hemos tomado varios tesoros de Midas y al mismo tiempo arrancando una pocas pepitas más modestas al río, todo lo cual les presentamos en nuestro número de Febrero/Marzo.

Bajo el signo de Midas

Fuente: Europa Star Magazine Febrero - Marzo del 2013