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El retroceso de la industria relojera

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marzo 2009


Por Pierre M. Maillard

Que la industria relojera va a perder terreno en 2009 es cosa hecha.

Retrocederá tanto en cifra de ventas como en número de unidades vendidas. Se encogerá para todos aunque no de idéntica forma y puede darse el caso de que algunos registren avances significativos.

Con estas expectativas, ¿podemos cuantificar el alcance de la debacle? No tenemos la intención de jugar a ser profetas, especialmente tras habernos cachondeado tanto de los famosos “analistas” que primero no fueron capaces de anticipar el desastre que se nos avecinaba y que ahora se devanan los sesos intentando explicarnos las causas. Aún así, la interpretación de unas pocas señales repartidas aquí y allá quizás nos permitirá valorar aproximadamente la magnitud de la recesión que nos amenaza. Partiremos de dos ejemplos diferentes de lo que sucede.

En Maurice Lacroix, donde han optado por la transparencia – ¡celebrémoslo! –, han anunciado un recorte en los salarios de directivos y una reducción del 15 por ciento de la plantilla. Significa una pérdida de 30 puestos de trabajo (digamos, de paso, que siempre son los mismos los que pagan los errores de otros). Las razones que aduce la marca son: “un descenso de los pedidos de aproximadamente un 20 por ciento, afectando a todos nuestros mercados sin excepción.”

El caso de Maurice Lacroix es paradigmático ya que su gama de productos, con 100.000 unidades producidas anualmente, cubre un amplio espectro en la relojería suiza desde la mitad del mercado hasta los segmentos superiores. De ahí han surgido las cifras del 15 y el 20 por ciento.

El otro caso es diametralmente opuesto. Viene dado por la reciente decisión de ETA de incrementar el precio de sus movimientos: un aumento del 5 por ciento en los movimientos mecánicos normales y de un 12 por ciento de incremento para los modelos de la colección Mecaline, tales como el Valjoux 7750, el Valgranges o el reconocido Calibre 2895.

A estos aumentos hay que añadir el 12 por ciento que se aplicará a las decoraciones especiales que no se incluyan en el precio base. Adicionalmente, la firma ha eliminado el descuento del 3 por ciento que se aplicaba por pronto pago. Todo sumado, significa un duro aumento del 15 por ciento de la tarifa. De nuevo surge la cifra del 15 por ciento. Es de sobras conocida la perspicacia de Nicolas Hayek para los negocios y su actuación ha conllevado un cierto número de quejas presentadas ante la COMCO, la comisión suiza que vela por la libre competencia.

Las motivos de Hayek son dos: primeramente, para demostrar a los mercados de valores que la rentabilidad del Grupo Swatch – que ha perdido cerca del 50 por ciento de su valor en bolsa durante el 2008 – no se ha descuidado y que sus acciones siguen siendo, y volverán a ser, atractivas; y, segundamente, para compensar el descenso previsto en la cifra de ventas.

ETA, el principal proveedor de la industria relojería Suiza y, gracias a su privilegiada posición, la más experta en la materia, ha cuantificado el descenso en las ventas en una cifra cercana al 15 por ciento.

Extrapolando sus aumentos de precio, deducimos que ellos creen en un descenso del 5 por ciento en los segmentos inferiores y del 12 por ciento en los superiores. Viendo estas cifras, da la impresión que ETA cree que los relojes más caros serán los que mejor capearán el temporal. Esto vendría confirmado por la relativamente buena salud de que gozan, por el momento, los relojes de precio superior a los 2000 Euros.

Debo admitir que este análisis me lo he sacado un poco de la manga y que seguramente no ganará ningún premio Nobel de economía, pero… del mismo modo que podemos saber que se acerca un tren si ponemos el oído sobre los raíles, podemos descifrar pequeñas señales emboscadas que nos permiten entrever sin mucho riesgo – y tan científicamente casi como los antes mencionados “expertos” - que el declive de la industria relojera suiza en el año 2009 alcanzará una cifra alrededor de este 15 o 20 por ciento que les indico.

Les convoco a finales del 2009 deseando fervientemente haberme equivocado.

El retroceso de la industria relojera Ludovic Zahno, Concurso 2006 del Institut d’Horlogerie Cartier, Manufactura Jaeger-le-Coultre, Le Sentier.6º premio