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El Ressence Type 3, como una mancha de aceite

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marzo 2016


Ressence ha desarrollado un reloj innovador que, literalmente, es como una mancha de aceite. Su nuevo reloj lleno de aceite es una evolución mecánica aún no se había visto en la alta relojería.

Si alguna vez hubo una visión inspirada de diseño contemporáneo, industrial en la alta relojería, la marca belga Ressence la ha encontrado. Su reloj de Type 3 ya tiene un Grand Prix d’Horlogerie en su haber - fue nombrado el ganador del premio Horological Revelation en la competición de 2013. Y por una buena razón también.

La innovación tecnológica que se encuentra en este reloj es algo que no se ve en la relojería de lujo. El último modelo de Type 3 en exhibición en la Feria de Basilea no es muy diferente del ganador de 2013. Cuenta con lo último en tecnología ROCS (más sobre esto más adelante), y cuenta con un nuevo tono azul noche en la esfera. Pero aparte de eso, es muy difícil de superar lo que la marca ya pronunció hace 3 años.

El Ressence Type 3, como una mancha de aceite

Este reloj no tiene las agujas y corona estándar de un reloj de pulsera. Y toda la caja se utiliza para cargar y ajustar el mecanismo. ¿Cómo, dirá usted? Bueno, todo se debe a la tecnología revolucionaria ROCS - abreviatura de Ressence Orbital Convex System. El ROCS emplea un calibre automático especialmente modificado, que comprende de 47 rubíes y 215 piezas, la mayoría de las cuales están hechas de titanio grado 5.

Pero lo más importante de todo, toda la mitad superior del reloj se llena con 35,7 ml de aceite para obtener un efecto visual nunca antes visto. Y Ressence ha desarrollado un sistema de transmisión magnética única para contar el tiempo, basado en micro imanes dentro del aceite que están conectados entre sí y transmiten la hora.

El resultado final es bastante claro - en el sentido literal. El reloj ofrece una legibilidad superior desde todos los ángulos, ya que minimiza la refracción de la luz que normalmente distorsiona nuestra percepción cuando se mira en un reloj. Esencialmente los relojes hacen un truco con nuestros ojos haciéndonos perder la percepción de profundidad, que en realidad mejora la legibilidad. ¡Quien lo hubiera pensado!