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La Alta Relojería en tiempos de crisis

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marzo 2009



Entrevista con Franco Cologni, Presidente de la Fondation de la Haute Horlogerie.

Entrevista conducida por Pierre Maillard

Entrevista con Franco Cologni, Presidente de la Fondation de la Haute Horlogerie

La Alta Relojería en tiempos de crisis

Europa Star: La tormenta económica ruge a nuestras puertas. Nadie sabe cuando nos veremos libres de ella, ni tan solo cuando amainará un poco. En este contexto, ¿qué mensaje le gustaría transmitir de la Fondation de la Haute Horlogerie?

Franco Cologni: Esta crisis demuestra ampliamente que vivimos en un mundo globalizado, nos guste o no. Pero, en el interior de esta aldea global, nos dirigimos a aquellos a quien conocemos bien – y que de hecho se conocen entre ellos perfectamente bien. Los aficionados a la alta relojería buscan, antes que nada, una cierta expresión técnica y estética del tiempo. Buscan belleza. No buscan atractivo superficial, sino la belleza auténtica. En relojería, la belleza verdadera proviene del savoir faire y del genio humano que contiene y que se suma a un producto altamente tecnificado. El deseo de poseer un tal producto, con crisis o sin ella, seguirá existiendo.

ES: ¿Quiere eso decir que la Alta Relojería no sufrirá los efectos de la recesión económica?

FC: Es cierto que, a día de hoy, hay menos capital circulando. Pero hay que mirarse atentamente esta situación y sus muchos matices para poder diferenciar los distintos tipos de cliente a los que atrae este sector. Honoré de Balzac solía decir “Quienes gastan con premura nunca llegan a ricos.” Pero la gente rica, verdadera o fingida, de toda la vida o recién llegada, solo se ven parcialmente afectados por la crisis. Representan un mercado muy reducido en cuanto a volumen pero inmenso en términos de valor. Para dar satisfacción a este nicho particular, los productos que ofrecen las marcas relojeras deben estar bañados de cultura e infundidos de saber hacer, sin dejar de ser innovadores y creativos. Esta clientela – a pesar de que la gente se mofa a veces de la ostentación que hacen sus miembros recién llegados – se vuelve cada vez más sensible y está mejor informada y sabe discernir la verdadera calidad. Con estos datos en mente, la FHH debe continuar su labor divulgativa participando activamente en difundir una mejor comprensión de los fundamentos de la relojería y, muy especialmente, de la Alta Relojería. Y esto hay que hacerlo, haya crisis o no la haya.

ES: Más allá de este grupo específico, el sector de la Alta Relojería concierne a un grupo más amplio de personas: ¿no son estos últimos los que están soportando más directamente el impacto de la recesión?

FC: El segmento de la Alta Relojería debe, evidentemente, democratizarse – ya está sucediendo – pero, y esto es un inconveniente, no debe banalizarse. En nuestros días, la burguesía representa a una gran parte de la población mundial. Y sí, es cierto, este grupo es el que ha recibido más de lleno el impacto de la crisis. Pero, mientras que su poder adquisitivo está seriamente amenazado, su discernimiento de la Alta Relojería es frecuentemente más profundo que el de los “nuevos millonarios”. Ello es debido al hecho de que la burguesía valora el sentido del patrimonio, se identifica con sus valores y aspira a ello. De este modo, aunque las ventas aminoren debido a los problemas económicos, es indispensable seguir emitiendo un enérgico mensaje de confianza. Debe reforzarse esta confianza c on otro mensaje que realce la calidad de los productos a fin de implantar la idea de que una pieza de Alta Relojería es una inversión, no en términos estrictamente económicos, sino en términos de patrimonio transmisible a las generaciones futuras. Patek Philippe ha entendido a la perfección esta idea y la ha plasmado en sus campañas publicitarias.

ES: ¿No cree que esta crisis pueda significar el final de una era? ¿No estamos asistiendo a una inversión de las tendencias de modo que ahora se prefiere la legitimidad sobre la novedad?

FC: La creación de productos nuevos es una necesidad, ya que lleva implícito el desarrollo permanente. Pero la legitimidad ha vuelto al centro de atención. No podemos continuar haciendo las cosas a la antigua. Los productos que sobrevivirán a la crisis son aquellos que tengan una fuerte carga de legitimidad patrimonial. El mercado de la relojería debe volverse más responsable. En cierto modo, ha llegado a su punto de saturación. Ha comido demasiado y ha engordado hasta la obesidad. Y ahora debemos ponerlo a dieta. Vamos a pasar por un periodo de limpieza higiénica del mercado que reforzará el valor de aquellas marcas que consigan sobrevivir. El bazar ha cerrado. Deberán tomarse decisiones. Se aplicará la ley del más fuerte, pero no del más poderoso, sino del más fuerte en calidad.

ES: ¿Se trata de una buena idea, en un contexto donde debe primarse la calidad, reducir las plantillas de trabajadores con el riesgo de descapitalizarse de un savoir faire que será necesario para cuando sea que venga la recuperación?

FC: Todo el mundo está recortando la plantilla, y se trata de un error. Para poder fabricar productos de calidad, con alma, que son verdaderamente bellos, lo que más cuenta es el capital humano. Un reloj de Alta Relojería no es simplemente un producto de la dirección de la empresa, sino más bien el resultado de una cadena de intervenciones de individuos: relojeros, obreros, administrativos, comerciales, distribución, etc. Para curarse de la obesidad es más natural hacer un régimen y vida sana y no recurrir a una cirugía traumática que igual puede amputar brazos, piernas o cabezas.

ES: Nadie adivina el final de la crisis. ¿Cuál es su opinión al respecto?

FC: Como decía Mitterand: lo que necesitamos es una “fuerza tranquila”. Si repasamos los últimos cincuenta años de historia, la Alta Relojería ha sido la última en sufrir las consecuencias de las vicisitudes económicas y la primera en recuperarse luego. Y nos recuperaremos, no hay duda. ¿Cuánto va a durar? En la Biblia dice que siete años separaron las vacas flacas de las vacas gordas. Considerando que los tiempos son ahora más dinámicos, me inclino a pensar que a finales del 2010 veremos los primeros signos de recuperación. Por definición, la FHH tiende a lo intemporal. Vamos, pues, a continuar imperturbables nuestra labor, aplicando nuestro programa y programando actividades culturales con realismo y con tendencia a los valores artísticos, culturales y artesanales de este particular mundo relojero.

ES: En este contexto, de todos modos, ¿no cree usted necesario estipular una mejor y más concreta definición del término “Alta Relojería”? ¿No son las fronteras que separan este concepto un poco vagas?

FC: Hoy, las fronteras de lo que llamamos Alta Relojería engloban a no más de sesenta marcas. No se trata solo de marcas que operan exclusivamente en el terreno de la Alta Relojería, pero sí son todas las que tienen un producto o una gama que encaje en esta categoría. En mi opinión, estas fronteras deberían ser ampliadas pero también ser definidas con más precisión para así poder definir mejor las responsabilidades de las marcas implicadas. Para conseguirlo, hemos formado una comisión para concretar los criterios y especificaciones necesarias para alcanzar el nivel de calidad – de producto, distribución y mantenimiento – para que puedan aspirar a ostentar la denominación “Haute Horlogerie”, que no es sinónimo de “lujo” ni de “Haut de Gamme” o “Prestigio”. Estos criterios nos permitirían determinar quién está invirtiendo realmente en el desarrollo que se necesita para estar en la cumbre. Y, más allá de las marcas por sí mismas, hay toda una pléyade de subcontratistas, muchos de los cuales ya tienen la cultura necesaria y están desarrollando su savoir faire sin el que todo este segmento de la relojería simplemente ni existiría: no debemos olvidarnos de ellos. La “Haute Horlogerie” entra en el círculo virtuoso de la industria suiza de la relojería, referencia única en el mundo de la medida del tiempo. Se necesitan el uno al otro. Juntas, forman la “fuerza tranquila” del futuro, allende la crisis. Fe, esperanza y ética son virtudes intemporales.

Esta entrevista se hizo en colaboración con la revista HH