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Un debate entre la relojería de la milésima de segundo y la suspensión del tiempo

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junio 2011


Dos relojes muy particulares llamaron mucho la atención en la gran feria relojera de BaselWorld: el Mikrotimer Flying 1000, un cronógrafo mecánico de medición de milésima de segundo presentado por TAG Heuer y Le Temps SUSPENDU, un reloj de Hermès, que permite a su portador temporalmente olvidarse del tiempo. Todo era diferente entre estos dos cronómetros. Y sin embargo?

Simbólicamente, estos dos relojes reflejan las dos tendencias más importantes y contradictorias en la cronometría contemporánea. Por un lado, con la medida de una milésima de segundo, se expresa el deseo de impulsar el arte de la relojería mecánica hasta el límite, para alcanzar lo que se pensaba hasta ahora, que era inalcanzable. ¿Cómo, de hecho, ni siquiera podríamos imaginar que un oscilador pueda alcanzar una frecuencia de 50 Hz, que late a un ritmo frenético de 3.600.000 vibraciones por hora, y por lo tanto, teóricamente capaz de medir una división del tiempo - una milésima de segundo - cantidad de tiempo que ni siquiera es perceptible por la mente humana? Y luego está el esfuerzo opuesto, que no trata de dividir el tiempo en "fracciones nano“, sino más bien suspenderlo, para olvidarlo, para que el usuario se desprenda de él, sin dejar de ser capaz de volver a él a voluntad.

Un debate entre la relojería de la milésima de segundo y la suspensión del tiempo

No estaría mal ver, en estas dos lineas opuestas de investigación, la metáfora perfecta de nuestras sociedades,arrancando, acelerando cada vez más entre ellas y tomandose el tiempo para frenar. ¿Hay que correr aún más rápido, adaptándonos a la época instantánea que nuestras máquinas cada vez más sofisticadas nos imponen (esto ya ha ocurrido en las transacciones de intercambio global financiero y bursátil que se realizan en milisegundos)? O, convirtiendo en imprescindible e incluso urgente frenar, detener, o al menos «suspender» la carrera frenética de los tiempos? En cierto modo, estos dos tipos opuestos de relojes representan a los debates de la sociedad, de la política, de nuestro ecosistema superando, con mucho, unicamente el dominio de la relojería. Esto demuestra una vez más que la percepción del tiempo en manos de estas civilizaciones es un elemento central de su identidad básica. En el Mikrotimer Flying 1000, el tiempo es una flecha que se acelera, viajando más y más rápido hacia una meta invisible o corriendo de forma lineal hasta alcanzar una meta que se retira cuando se acerca. En Le Temps SUSPENDU, el tiempo es un bucle, una espiral que se eleva, pasando siempre por los mismos puntos - puntos desde los que tenemos el placer de alejarnos con el fin de llegar mejor a ellos. En consecuencia, es un momento íntimo, un tiempo interior, que nos puede inmovilizar; y hay un tiempo exterior, cuya implacable regla nos es impuesta a todos indiscriminadamente. Este reloj ofrece un tiempo de reflexión (que literalmente significa volver el pensamiento sobre sí mismo) en contra de un tiempo de acción,que a su vez, por el contrario, es un uso de la energía.

¿Exageramos entonces mediante el uso de metáforas, que hacen de la elección de un reloj también una opción de sociedad? En realidad no. Imaginemos simplemente una situación en la que dos personas se encuentran. Una ha optado por usar un Mikrotimer Flying 1000 en la muñeca, mientras que la otra ha elegido Le Temps SUSPENDU como su reloj. Es una apuesta segura para asumir que no sólo sus respectivas percepciones del tiempo son diferentes, sino también sus opiniones sobre la noción de«progreso». Por lo tanto, hacen su elección. El futuro depende de ello.

P.S. Para obtener más información acerca de estos dos relojes, por favor, consulte nuestro informe BaselWorld en esta edición.

Fuente: Europa Star Magazine Junio-julio del 2011