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Eberhard & Co.: el renacimiento del Scientigraf de 1961

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junio 2021


Eberhard & Co.: el renacimiento del Scientigraf de 1961

La presencia de campos magnéticos está mucho más extendida que en el pasado. Eberhard & Co. ha aprovechado esta demanda del mercado creando una nueva edición de su histórico reloj ’antimagnético’, el Scientigraf original de 1961. Siguiendo el modelo de las características de su predecesor, la nueva versión también ofrece todas las mejoras derivadas de la aplicación de tecnología moderna y diseño contemporáneo.

E

l atractivo de la relojería mecánica radica en el equilibrio perfecto que necesita un movimiento mecánico para proporcionar la máxima fiabilidad y precisión. Los aficionados a la relojería son conscientes de que para preservar este equilibrio, necesitan proteger sus relojes de las principales amenazas: golpes, infiltraciones, temperaturas extremas y campos magnéticos.

Ésta ha sido la misión de Eberhard & Co. desde que comenzó su historia en 1887. El relojero Suizo siempre ha centrado todos sus esfuerzos creativos en producir innovaciones técnicas que sean realmente beneficiosas para los usuarios, explorando soluciones en una variedad de dominios. A lo largo de los años, Eberhard & Co. ha desarrollado innumerables invenciones y patentes diseñadas para resolver todos los problemas principales que pueden afectar a los movimientos mecánicos de los relojes, incluido en particular el problema de la magnetización.

La industria relojera Suiza centró su atención en este tema cuando los aparatos eléctricos comenzaron a figurar en la vida cotidiana de muchas personas, que hasta entonces estaban disponibles en cantidades limitadas como privilegio de una pequeña élite. Eberhard & Co. aceptó el desafío y fue, como siempre, uno de los primeros fabricantes en ofrecer un producto perfectamente capaz de satisfacer esta nueva demanda, presentando el reloj “Scientigraf” en 1961.

Eberhard & Co.: el renacimiento del Scientigraf de 1961

La principal solución introducida por la industria relojera Suiza fue la jaula de Faraday, un dispositivo que lleva el nombre del brillante científico que lo desarrolló durante la primera mitad del siglo XIX, mucho antes de que los electrodomésticos se convirtieran en una característica doméstica en todo el mundo Occidental.

Como todas las ideas ingeniosas, el principio que introdujo la jaula de Faraday en la relojería es bastante simple. La magnetización del movimiento del reloj, un fenómeno que afecta la precisión del reloj y, en casos extremos, puede incluso hacer que un reloj se detenga, se debe al hecho de que algunos de los componentes mecánicos del movimiento (los hechos de aleaciones metálicas específicas) son extremadamente sensibles al magnetismo. La exposición a él puede causar interrupciones, afectando su capacidad de funcionamiento.

Cuanto más blando es un metal, mayor es su capacidad para absorber ondas magnéticas. Una jaula de Faraday es una estructura de hierro dulce que actúa como escudo para los movimientos del reloj. Su función es absorber ondas electromagnéticas, evitando que lleguen a los mecanismos.

Sin embargo, un principio simple no siempre es necesariamente fácil de aplicar en la práctica, especialmente cuando se trata de micromecánica, como en el caso de la relojería. El modelo ’Scientigraf’ de 1961 fue uno de los relojes pioneros en esta tecnología, y tuvo un gran éxito en ese momento gracias a la fiabilidad de su rendimiento.

Hoy en día, la presencia de campos magnéticos está mucho más extendida que en el pasado debido a la multiplicidad de dispositivos que utilizamos, como ordenadores, teléfonos móviles, altavoces y muchos más. La magnetización del movimiento del reloj es cada vez más un problema que, aunque puede resolverse mediante equipos especializados disponibles en cualquier centro de servicio, sigue siendo una fuente de inconvenientes y una pérdida de tiempo valioso.

Eberhard & Co. ha aprovechado esta demanda del mercado creando una nueva edición de su histórico reloj “antimagnético”. Siguiendo el modelo de las características de su predecesor, la nueva versión también ofrece todas las mejoras derivadas de la aplicación de tecnología moderna y diseño contemporáneo.

Eberhard & Co.: el renacimiento del Scientigraf de 1961

El nuevo ’Scientigraf’ mide 41 mm de diámetro, es resistente al agua hasta 100 m y está impulsado por un movimiento mecánico de cuerda automática con lecturas de esfera de horas, minutos y segundos en el centro. La caja de acero presenta un acabado pulido y satinado y el fondo de caja atornillado está personalizado con un logotipo de época y una inscripción que hace referencia a las pruebas superadas con éxito en el centro especializado de La Chaux-de-Fonds, que certifica el cumplimiento de las normas ISO 764 2020.

El cristal de zafiro está tallado y abovedado y cuenta con un tratamiento antirreflectante. Las dos esferas disponibles son en negro mate, realzados con un acabado “galbé” y dos opciones de luminiscencia para los índices, ya sea vintage o naranja. El área circular que irradia hacia afuera desde el centro también es luminiscente. El reloj ’Scientigraf’ tendrá una correa de cuero negro resistente al agua con un inserto decorativo de cordura o costuras naranjas (según la versión de la esfera) y una hebilla personalizada con el escudo Eberhard. También está disponible el brazalete Chassis® de acero.

El renacimiento del ’Scientigraf’ simboliza nuevamente la dedicación de Eberhard & Co. a la relojería que cuida hasta el último detalle, para producir relojes duraderos y de gran valor destinados a una clientela exigente y exigente.

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