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Relojería sin tabús

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septiembre 2008


Por Pierre M. Maillard

Recientemente, en el evento del Grand Prix d’Horlogerie de Genève (Grand Prix de Relojería de Ginebra), uno de los premios fue declarado desierto. Según los organizadores, el galardón “al reloj electrónico” no fue otorgado por ¡falta de concurrentes! La reacción fue elegantemente iracunda por parte de una persona, Jean-Christophe Babin, Director Ejecutivo de TAG Heuer.Y tenía buenas razones para mostrar su enfado, ya que su “Calibre S” tenía todas las opciones para alzarse con ese reconocimiento de prestigio. Como recordatorio, el “Calibre S” pertenece a una nueva generación de calibres que reúne lo mejor de ambos mundos: la relojería mecánica (con sus 230 componentes) con la electrónica más puntera (con sus cinco microrrotores bidireccionales).

Relojería sin tabús Calibre “S” por TAG Heuer

Esta tecnología le permite, en su versión “Aquaracer Chrono Regatta”, no solo mostrar la fecha retrógrada con calendario perpetuo, sino también mostrar tres modos (hora, cronometro a la décima de segundo y cronómetro hacia atrás para salidas de regata) todos ellos indicados por las únicas tres manecillas centrales y activadas por la simple pulsación de la corona. En estas tres modalidades, el reloj ofrece una legibilidad intuitiva incomparable, capaz de convertir la lectura de tiempos en los pequeños cronógrafos tradicionales en algo definitivamente anticuado. El “Calibre S”es un movimiento mecánico – o mayormente mecánico – pero tiene la precisión del cuarzo. Se trata de un híbrido, que como en la industria automovilística, va a delinear una gran parte de lo que el futuro le depara a la relojería. Al margen de TAG Heuer, la única otra marca de envergadura que sabemos que está explorando estas nuevas tecnologías es Seiko. En su soberbia colección mecatrónica Spring Drive, Seiko combina la tecnología electrónica con la mecánica, aunque de forma diferente a como lo hace TAG Heuer. En la parte electrónica, la marca japonesa utiliza un regulador de sincronismo triple y un freno electromagnético, mientras que la energía necesaria la genera un rotor mecánico y se acumula en un barrilete convencional. Semejantes logros técnicos han aparecido,sin duda,porque ni Seiko ni TAG Heuer se ven constreñidos por tabús relojeros. En el caso de Seiko, sus relojeros están liberados de tabús porque,en primer lugar, son japoneses (y expertos relojeros desde hace más de un siglo) y,en segundo lugar, porque ya han sacudido los cimientos de la relojería suiza en una ocasión, cuando la compañía desarrolló el movimiento de cuarzo. En el caso de TAG Heuer, Jean-Christophe Babin tiene una perspectiva distinta, probablemente porque no proviene originalmente de la industria relojera ni del mundo de la moda. Gran parte de su carrera la desarrolló en Procter & Gamble y después en Henkel, dos gigantes del consumo. En esta última dirigió con éxito las divisiones de detergentes primero en Italia y luego en Alemania. Esta experiencia, lejos de ser una desventaja, le ha permitido considerar la relojería al margen de los tabús de la industria, que tan a menudo paraliza a aquellos que conocen solo este entorno. “No me siento aprisionado mentalmente,” dice Babin,“y pienso firmemente que la relojería suiza debe abrirse y librarse de estos tabús. La calidad no es exclusiva de los suizos y el lujo no pertenece solo a los relojes mecánicos.” Babin matiza sus palabras, que otros no se atreven ni a mencionar, con la experiencia de lo aprendido en su carrera. “Debemos empezar por el consumidor antes que por el producto,”nos dice,añadiendo que la afirmación también vale para los relojes de cuarzo.“He observado que un gran número de consumidores, hombres incluidos, aprecian la precisión y la facilidad de uso del cuarzo. ¿Por qué deberíamos privarles de esta satisfacción? Ya que he detectado esta necesidad, quiero demostrar que el cuarzo no debe ser catalogado como carente de pedigrí, de la misma forma que un reloj, solo por el hecho de ser mecánico, no debe ser visto como un icono de la nobleza,” apostilla Jean-Christophe Babin. “En la industria automovilística, Mercedes y BMW han demostrado que un coche de lujo puede muy bien tener un motor diesel.“ ¡Toda una lección!

Source: Europa Star February-March 2008 Magazine Issue