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Favre-Leuba, el retorno del Bathy

noviembre 2008


Por Carles Sapena

Favre-Leuba, el retorno del Bathy

Desde que recuperó su independencia allá por el año 2003, Favre-Leuba no ha escatimado medios e ingenio para alzarse de nuevo entre los grandes de la relojería suiza con el reconocimiento reciente de la Fundación de Alta Relojería Impulsada por el entusiasmo de su director, Clément Brunet-Moret, la Casa Favre-Leuba ha recuperado su lugar en el panteón de la Alta Relojería helvética. Más cautivadora que nunca, la marca del reloj de arena, que recuperó su independencia a principios del 2003, desde entonces ha expresado claramente su ambición de convertirse en una manufactura de referencia. Con un acervo de casi trescientos años de antigüedad a sus espaldas, hoy en día es una de las marcas relojeras suizas más activas. Si el objetivo es audaz, la receta para lograrlo es sencilla. “Nos limitamos a concebir relojes que a nosotros mismos nos gustaría llevar”, declara Clément Brunet-Moret. El dirige personalmente la junta creativa de la marca, formada por cuatro apasionados más de la técnica mecánica. “Gozamos de una libertad total, puesto que no obedecemos a ninguna lógica de grupo. Sólo nuestro impulso creativo dicta nuestras elecciones”. Con su equipo de una veintena de personas comanda el formidable viento de audacia y de innovación que sopla en la Casa tricentenaria. La presentación del nuevo Bathy V2 se produce cuarenta y seis años después de la presentación del modelo original, que provocó un auténtico giro en el universo de los relojes de inmersión. Este reloj excepcional está dotado de nuevas proezas mecánicas unidas a un diseño de fuerte carácter. Nadie duda de que el mítico Bathy de 1966 ha renacido y hará soñar todavía a muchas generaciones de buceadores. Este Bathy V2, reloj de superlativos, firma su gran retorno tanto en las profundidades marinas como en la ciudad, gracias a sus líneas contemporáneas y vigorosas. Hoy automático, con 44 horas de reserva de marcha, con sus 297 componentes mecánicos, el Bathy V2 fascina. Su sistema de profundímetro se apoya en una membrana de cobre-berilio. En la caja, cuatro grandes aberturas visibles lateralmente permiten que el agua penetre en el doble fondo provocando la contracción de la membrana. Un complejo mecanismo transforma a continuación esa deformación de unas décimas de milímetro en un movimiento de la aguja sobre la esfera, con una precisión del batímetro inigualable: inferior al 0,18% de desviación a 45 metros de profundidad. Además, la precisión llevada al paroxismo en las condiciones más extremas sigue siendo una de las marcas de fábrica de la Casa Favre-Leuba. La seguridad de los buceadores que lo eligen, depende de ello. Asimismo, los elementos vitales en inmersión están enteramente recubiertos de Superluminova, lo que garantiza una óptima legibilidad. El realce giratorio (para la duración de la inmersión en minutos), las agujas de los minutos y de la profundidad, así como la escala de medición (en metros o en pies, según la versión elegida) se convierten en luminiscentes. El contraste visual con la profundidad indicada a elección en rojo, amarillo o naranja, es a su vez más impresionante. Las dos coronas atornilladas garantizan una estanqueidad a toda prueba (300 m). Si bien las dimensiones de este formidable instrumento de inmersión (46 mm de diámetro por 18 mm de grosor) son apabullantes, su peso ha sabido mantenerse contenido en parte gracias al uso intensivo del titanio grado 5 en la caja y otros elementos. Con la aportación de su joven equipo de maestros relojeros, Clément Brunet-Moret vela vigorosamente por el respeto a la pericia heredada, conjugada magistralmente con las innovaciones tecnológicas. “Si aportan una mirada incisiva sobre la tradición de la relojería suiza es, ciertamente, en esta nueva generación de creadores tan apasionados como geniales en donde reside el futuro de nuestra marca”, explica, con una chispeante mirada. Favre-Leuba promete tecnología excelente, exclusividad de movimiento (el módulo FL 305 instalado en el nuevo Bathy V2), exigencia estética incondicional, calidad innegable de los materiales, etc. Todo el rigor que preside el reconocimiento de una marca de sólido prestigio, para quien la Alta Relojería augura un futuro esplendoroso.